Pasos sencillos para quedar bien en una cata de vinos:

La copa debe estar limpia y no debe haber restos de ninguna otra bebida.

Llenaremos la copa un tercio del total.

Siempre cogeremos la copa por la base, para no alterar la temperatura del vino ni ensuciar el cristal.

El sentido de la Vista

Empezaremos por lo más aparente, el color del vino nos indica, en primer lugar su estructura. Si es un vino muy opaco será más carnoso y será más ligero si es menos denso.

Los vinos jóvenes nos muestran un ribete con tonos violáceos que nos transmite el color puro de la uva. En cambio, un vino crianza y sobre todo un reserva, tienen un ribete color teja que es efecto de la oxidación que ha sufrido el vino durante su envejecimiento en barrica.

El sentido del Olfato

 Es recomendable que en la fase olfativa primero se huela el vino sin haber movido la copa para extraer los aromas más sutiles.

A continuación se balancea la copa para agitar el vino porque es así como se desprenden los componentes aromáticos.

El sentido del Gusto

En la boca, podremos valorar finalmente el sabor del vino y también su untuosidad, textura, grado de acidez (frescura), grado alcohólico, etc. Nuestras papilas gustativas pueden captar cuatro sabores básicos : dulces, ácidos, amargos y salados.

 

El amargor del vino viene de los taninos, que pueden dar sensación de sequedad en boca, pero que en su justa medida aportan estructura y equilibrio al vino. El grado de dulzor depende mucho del tipo de uva y de la región donde se haya producido. La acidez se asocia con una sensación de frescura en el vino.

Limpiar la boca entre vinos

Las papilas gustativas son la parte clave de esta experiencia. Por esta razón, se recomienda limpiar entre vinosel paladar y la lengua de los distintos estímulos gustativos y poder continuar la cata en perfectas condiciones